domingo, 17 de mayo de 2015

2015 05 17 Palencia - Cantabria.

Eremitas y Anjanas.






En compañía de Alejandra y Dani salimos de Gijón, sin saber lo que nos tenían preparado esta vez, seguimos a la moto roja hacia el puerto de Piedrasluengas.
FINALE
Del ángel soy naufragio de la ciencia
que a luz de mi reflejo suspendido
–aunque poeta, referidlo os pido–
tendrá matiz espejo toda esencia.
¡Cuánta los dulces términos ausencia
demuestra tanto coro trascendido!
desmayo abajo viendo que han subido
la luz y el alma, el aire y la conciencia.
A la luz donde duermo no escondida,
un ramo me recuerda destilado
en el vaso profundo de la vida.
Concentro en él mi ardor, y en él me inspiro:
y de la esencia púrpura turbado
se elevan los aromas, y suspiro.
Francisco Acuyo.
Paramos a contemplar  y recrear la vista,
llenamos la saca y bajamos el puerto, 
entre muros de roca
protegidos del viento.
Llegamos a
San Salvador de Cantamuda, de finales del Siglo XII.
Colegiata fundada por la Condesa doña Elvira de Castilla.
La tradición oral nos cuenta que en lo alto de Peña Tremaya existió el castillo de los condes de Pernía. El conde era muy celoso y creía que su esposa, doña Elvira, le engañaba.
Una noche, al regreso de una de sus salidas bélicas, creyendo que su mujer estaba con su amante la echó del castillo atándola sobre una mula y dejó que la acompañara una sirvienta muda.
Al día siguiente, el conde intento convencer a la gente de que todo había sido un accidente, mientras que la condesa trataba de demostrar que su marido había intentado matarla.
Y aquí es donde surge el mito, porque la muda habló y contó la verdad. De ahí el nombre de Cantamuda. Arrepentido el conde, hizo importantes donaciones a la iglesia, y doña Elvira en agradecimiento al milagro realizado mandó construir la Colegiata.
CELOS
Me resisto a adentrarme en tus archivos
porque hay cartas de amor que no he firmado,
respuestas que a mi nombre no han llegado,
fantasmas que parecen estar vivos.
Me dominan impulsos vengativos
contra enemigo no identificado,
y se repliega el corazón frustrado
con la razón y el ánimo cautivos.
Quisiera prender fuego a los legajos
de extraño contenido y nombre ajeno,
que me rompen la espalda con su peso.
Nivélame, mi amor, los altibajos
de esta pasión con el contraveneno
destilado a mis labios por tu beso.
Francisco Álvarez Hidalgo.
Seguimos camino.
Vañes, a la vera del embalse de Requejada.
Aguilar de Campoo Abadía de Santa María la Real.
Castillo y la ermita de Santa Cecilia, no paramos seguimos hasta
el mirador de Valcabado,
donde asomamos, miramos

y llenamos la saca de paisaje y viento.
Continuamos hacia
Revilla de Pomar
Iglesia de la Asunción.
Pomar de Valdivia.
Conjunto rupestre de "El Cuevatón".
Cezura, Iglesia de Santiago Apóstol.
San Martín de Valdelomar.
Santa María de Valverde.

Iglesia Rupestre Virgen de Valverde
Declarada como Bien de Interés Cultural en 1.985, la iglesia de Santa María de Valverde en Valderredible escavada en arenisca, es una de las joyas del eremitismo rupestre español.

Estas construcciones se relacionan directamente con la repoblación de estas comarcas una vez iniciada la Reconquista por el reino asturiano. En estas zonas fronterizas con los musulmanes, en las que aún se producían en los siglos IX y X invasiones o razzias, se van a asentar gentes emigradas del sur, de Al Andalus, los mozárabes, cristianos que vivían en territorio árabe, descendientes de la población hispano visigoda a los cuales se les atribuye la realización de estas cuevas.

A partir del siglo VI se inicia la cristianización en Cantabria y en esa zona se constata la presencia de San Millán, por lo que en esta comarca de Valderredible se forman pequeños monasterios que usarían estas cuevas para su vida ascética.
Es probable que todas ellas daten de los siglos VIII al X en función de estos dos factores: la vida eremítica de los monjes cristianos y las ermitas de los primeros repobladores castellanos.
Con respecto a Santa María de Valverde la única documentación que puede referirse a esta ermita es una cita del año 978 como Santa María de Sotarraña, como perteneciente al Infantado de Cobarrubias y también en ciertos documentos del siglo XII del Monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo.

Espadaña románica.

ERMITAÑO 
Estoy decepcionado moralmente,
padeciendo de un franco desengaño.
Me iré a vivir muy lejos de la gente.
Me convertiré en solitario ermitaño.
El prójimo no ama, y hace daño,
y disminuye el cariño que éste siente.
Preferiría hasta vivir en un caño,
o tal vez deba vivir bajo un puente.
Creería que estoy loco quien le cuente
pero no sabe lo que sufrí durante años.
Solo el que lo vivió tal vez comprende
el dolor de tener que soportar engaños.
Prefiero irme a vivir como ermitaño
y no con personas de amor carentes.
Al menos no me sentiría un extraño
y los pájaros me cantarán diariamente.
La montaña será bastante inclemente,
pero también un espectacular escaño.
Beberé el agua de purísima vertiente,
plantaré, pescaré, y criaré un rebaño.
Sin extrañar aquellos días de antaño,
me convertiré en auto-suficiente.
Mi barba será larga y mi pelo castaño
y hablaré solo con Dios eternamente.
Trabajaré con mis manos arduamente
sin tener que aguantar ningún regaño.
El maltrato ya ha dañado mi mente,
no le sorprenda mi carácter huraño.
A mi destino solitario yo acompaño.
Será difícil, de eso estoy consciente.
Adentro mío nació un viejo ermitaño,
que viene huyendo de la mala gente.
Rubén Sada.



Estaba cerrada la ermita así que de quedarse a vivir allí nada, seguimos hasta Aguilar de Campoo,


aparcamos
y refrescamos.
Colegiata de San Miguel.
El origen de la colegiata se remonta a época visigoda, se reedificó en 1.334 con fábrica gótica. Posteriormente se reedificó en época tardorrománica y por último en el siglo XIV, aunque conserva la portada principal románica de transición. En el edificio actual se combinan diferentes estilos, desde el románico al renacentista.
Tímpano de la colegiata de San Miguel de Aguilar de Campoo (Palencia), en el que dos ángeles a la derecha del personaje central portan la cruz, dos a su izquierda sostienen la lanza de Longinos y los clavos.
El retablo Mayor renacentista.


Santa Ana con La Virgen y el Niño (s. XIV).
Rosetones.


Abandonamos la plaza hacia el Puente del Portazgo.
El Puente del Portazgo es de origen medieval situado sobre el río Pisuerga, da acceso al casco histórico a través de la puerta del Portazgo, del siglo XVIII, una de las seis que aún conserva la muralla.
La puerta luce el escudo de Aguilar, con un águila que representa el carácter de Villa Realenga, declarada así en 1.255 por Alfonso X el Sabio.
El puente, realizado en piedra, cuenta con cuatro arcos sobre potentes tajamares y conserva el pavimento de adoquines y los asientos sobre los que se hacían intercambios y trueques en la época de los judíos.
Una vez asomados y vistos los alrededores del puente, recogimos nuestras águilas

y volamos hacia Salcedillo.

Monumento al Teniente Estalayo.
Salcedillo
Iglesia de San Martín Obispo, de origen románico, siglo XII, parece que fue consagrada en 1.118,
fue volada durante la revolución minera de 1.934 y posteriormente reconstruida en los años cuarenta con los fragmentos recuperados.

Una vuelta por los alrededores de la Iglesia



y los rincones del pueblo



por el pasa la vía del Besaya, ruta del Campoo o del Románico.

Se está poniendo fea la cosa y están inquietas nuestras monturas,

así que nos vamos a beber de otras fuentes.
Me pregunto si vamos hacia las nubes
 o vienen ellas hacia nosotros.
En la niebla
¡Qué extraño es vagar en la niebla!
En soledad piedras y sotos.
No ve el árbol los otros árboles.
Cada uno está solo.

Lleno estaba el mundo de amigos
cuando aún mi cielo era hermoso.
Al caer ahora la niebla
los ha borrado a todos.
¡Qué extraño es vagar en la niebla!
Ningún hombre conoce al otro.
Vida y soledad se confunden.
Cada uno está solo.
Herman Hesse.

Llegamos a Ruente, territorio Tudanco.
Aparcamos y nos dejamos guiar,  
que tienen imán para encontrar  cosas
los de la moto roja.
Un pequeño recorrido por el pueblo
y paseo por el parque de la fuentona.


Cuenta la leyenda que en el interior de la gruta vive una Anjana, que es la causante de que las aguas dejen de manar en la fuentona.
La Anjana es el hada buena en la mitología cántabra. Es la protectora de las gentes horadas, de los enamorados y de quienes se extravían en el bosque y caminos.
Físicamente es pequeña, esbelta, con cabellos largos, túnica, sandalias y báculo. Suele habitar en el bosque, teniendo preferencia por las fuentes y manantiales.

La Fuentona de Ruente.
Salimos de Ruente al caer la tarde camino de nuestras casas, 
saliendo de entre la niebla, otra vez con las sacas llenas.

Saludos.








4 comentarios:

  1. Fantástica crónica¡¡ sinceramente de las mejores que te he leído..
    Me ha encantado el poema del ermitaño..por razones obvias.
    Ciertamente resultó un día maravilloso y que con esta crónica recordaremos mejor.
    Abrazotes.

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  2. Larga crónica, como la barba del ermitaño. Son tiempos para ello, tiempos de niebla, decepción y desengaño, pero tenemos un arma para salir de esa rutina, y una saca para llenar. Una buena ruta, me alegro que te haya gustado. Saludos.

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  3. Cesar me dejas impresionado por tu sabiduria y tu forma de esplicarnos tus andaduras y custodiado por esos grandes escuderos

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    Respuestas
    1. A mi también me deja impresionado ese César, incluso cuando lleva la moto llena de zampa como otro que yo me se, gracias por lo que le toca. Un abrazo.

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