martes, 7 de julio de 2015

2015 07 07 Saliencia.

No tiene ciencia llegar a Saliencia.





Hoy nos acercamos hasta la gasolinera a ver si estaban los de la moto gris, pero tras un rato de esperar no aparecieron ni los de la roja, debe ser que los miércoles descansan y no salen de ruta. Como Teri, hace tiempo ya que quería ir a los lagos de Saliencia, cogimos la primera carretera que encontramos y tiramos "topalante", a ver si nos llevaba hasta allí, y es que yo de la puerta del ascensor a la puerta de casa ya me pierdo, así que muy seguro hacia donde ir no estaba yo y al final me decidí por atravesar el túnel del tiempo.
Y acerté de pleno, una vez fuera el tiempo había cambiado completamente,
de tal manera que parecía que estuviéramos en el mes de Julio.
Nos encontramos inmersos en unos paisajes que nos resultaron conocidos,
quizás de verlos en alguna etapa de la vuelta ciclista a España,
o porque casi todo es verde en Asturias,
pero conocidos si que nos parecieron.
Tras tomar unos refrescos en Saliencia, que algo deshidratados estábamos ya, continuamos subiendo. 

En 1988, el gobierno regional declara al concejo de Somiedo como Parque Natural, el primero de Asturias,
Tiene una extensión aproximada de 291 km2, cuenta con importantes bosques de hayas, robles y fresnos.
En el año 2001, la UNESCO distingue a Somiedo como Reserva de la Biosfera.
La altitud de este territorio varía entre los 395 m. sobre el nivel del mar en Aguasmestas y los 2.194 m. de la cumbre más alta, el Cornón, apenas hay 17 km. en línea recta entre ambos.

Alto de la farlopona, huy perdón Farrapona, en que estaría yo pensando.
Mina Santa Rita
Avanzamos por el rojo camino, coloreando a cada paso nuestro calzado.
Nos acercamos a mirar

las cabañas de Teitos

y el valle.

A la izquierda asoma el lago de la Cueva.
La primera extracción de hierro en la mina de Santa Rita se remonta a 1805. En la segunda década del siglo XX la explotación se efectuaba a cielo abierto, tras un largo periodo de inactividad, la empresa Minas de Somiedo S.A. la reabrió en 1956, con minería de interior. A comienzos de los 70 la producción era de 80000 toneladas anuales.
El método de explotación era el de subniveles descendentes en cámara vacía, descargándose el mineral en un pozo vertical que finalizaba en la galería principal de arrastre, y por medio de cintas transportadoras el mineral era llevado hasta el exterior. Las reservas probables estimadas eran de 20 millones de toneladas, de las que 7 eran seguras, según la empresa.
Una vez lavado el mineral con las aguas del cercano lago de La Cueva, era transportado mediante camiones hasta Torrestío, y desde allí, atravesando el Puerto Ventana, hasta Teverga, desde dónde se remitía a las siderurgias de Mieres o Gijón por ferrocarril.
A partir de 1973, coincidiendo con la baja cotización del mineral de hierro, la empresa comenzaría a suministrar hematites de alta ley a las fábricas de pinturas y pigmentos, actividad que se prolongaría hasta 1978, fecha en la que se cerró la mina. En 1988 hubo intentos de reactivación, que fueron paralizados al declararse la zona Parque Natural. Fue la última mina de hierro asturiana en actividad.
Los lagos de Saliencia están constituidos por el lago de La Cueva, el de La Calabazosa o lago Negro y el de Cerveriz, reunidos en una zona de alta montaña (los dos últimos a unos 1.700m. de altitud) entre la peña de La Calabazosa y los Picos Albos, que rebasan los 2.100m. de altitud.
Son lagos de origen glaciar que al ser rellenados en su base por las arcillas procedentes de la descalcificación de las calizas, impermeabilizaron la base del lago en donde se acumula la masa de agua.

El lago de La Cueva presenta tonos rojizos, debido al arrastre de mineral de hierro, de los escombros de la Mina Santa Rita. En las proximidades del lago se pueden apreciar las bocaminas
Digitalis parviflora, muy venenosa y de aspecto semejante a la digitalis purpurea.
Continuamos subiendo
hasta donde los insectos se tiñen también de rojo.
Ya queda menos para llegar
al Lago de la Mina un vistazo, agua, potasio y seguimos hasta
el Lago Cerveríz y Picos Albos.
Estoy cansado
Estar cansado tiene plumas, 
tiene plumas graciosas como un loro, 
plumas que desde luego nunca vuelan, 
mas balbucean igual que loro.
Estoy cansado de las casas, 
prontamente en ruinas sin un gesto; 
estoy cansado de las cosas, 
con un latir de seda vueltas luego de espaldas.
Estoy cansado de estar vivo, 
aunque más cansado sería el estar muerto; 
estoy cansado del estar cansado 
entre plumas ligeras sagazmente, 
plumas del loro aquel tan familiar o triste, 
el loro aquel del siempre estar cansado.
Luis Cernuda.
Cansados dejamos el lago Calabazosa para otra ocasión, 
bajamos  recogiendo,
buscamos la sombra y el fresco a la vera de las aguas del Lago.
e invitamos a comer a los peces.
Asombrados, comidos y reposados,  mas rojos, perdón colorados, que cuando empezamos continuamos caminando

y asombrándonos más 



continuamos hasta Veigas.

En este pequeño pueblo somedano se pueden visitar tres teitos en perfecto estado de conservación, 

en los cuales aún se mantienen el mobiliario y distribución originales.
Estas pequeñas construcciones típicas de somiedo, se encuentran con las originales cubiertas de teito o xesta, que hacen de tejado e impermeabilizan completamente el interior de la vivienda.

En ellas cohabitaban familia y ganado,
muchas veces compartiendo la misma estancia, (la última que estuvo habitada fue en la década de los años setenta).

Tras tomar un refresco,
recorrimos el pueblo
dispuesto a capricho del hombre en la ladera de la montaña;
montaña de sueños, de dureza y bondad, de mitos y leyendas. 
Donde habitan el Busgosu, señor del bosque, cuélebres, ventolinos y xanes.
¿Será un Papón?
subimos de nuevo a nuestra montura
y continuamos rodando entre colosos de piedra.
Somiedo es poesía verde, sinclinal glaciar, valle secreto lleno de vida oculta,  es poesía pura, escrita en la piedra por el hielo y el agua.
Escrita por sus gentes en las cabañas a la luz de las fogatas, musas venidas de las soledades allá arriba, en la montaña, mientras el ganado pasta.
Y seguimos
hasta Villar de Vildas,
con la intención de subir a La Pornacal,
el camino aunque asfaltado es de uso exclusivo ganadero,
así que media vuelta, una lástima,
para otra ruta lo dejaremos, que hoy de andar ya tenemos el cupo.
Bajamos por donde subimos que no hay otra,
con autorización de los gigantes
y en Corés, de Santa María Magdalena.
Somiedo
La mirada, voraz de aristas,
no acopla el silencio con los ecos
el contorno le nutre la mirada
al paisaje desnudo y certero.
Turba donde el fresco
de hayedos suplicantes
la luz de brillo angostan;
el avellano dúctil y modesto
vela su presencia sosegada
de oquedades tan armónicas.
El tiempo nos lo impide:
la esfera luz del horizonte,
muda petición convexa
de infinita mirada cóncava.
Adosarnos límites fingidos,
rostro absorto y sin palabras,
el verbo escaso que nos llega
e ilustrado nos registra
la ciencia exacta del silencio.
Ramón Leal.
Molino en el Arroyo las Ollas
 Subimos hasta
 La Rebollada

Desde aquí se accede a las brañas de Cornichán y El Torno,
pero es tarde para subir aunque están cercanas, los nuberus empiezan a hacer de las suyas y es mejor no cabrearles, por si los rayos. Además la saca está ya muy llena.
"Testigo soy en la carne
de todo lo que nombró
y traigo; la voz del agua,
el sol redondo y roto,
los mil cantos de las aves,
el olor de la tierra de los fondos.
Traigo el sabor de un pan distinto;
tierra viva a hombros
del hombre aquel, amigo, feliz,
sin mar de fondo".
Servando Cano Lorenzo.

Saludos.





4 comentarios:

  1. Un día tengo yo que subir donde vosotros vais mucho.....queso dudas por los papones te dejo al experto.
    Salu_dos

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    1. Si el passssport traes en regla dejar seguro te dejan, entrar digo. Queso bueno hacen cerca, pero igual no te gusta papón. Saludos.

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  2. Ya ves ... hay días que no nos apetece y no salimos jijiji Precioso recorrido y fotos y texto y agujetas ;)
    Abrazotes.

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  3. Gracias, peor que las agujetas es verse todo rojo después de la caminata, menos mal que solo es de tizne, menos mal. Un abrazo.

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